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“OFERTA DE TRANSPORTE AEREO y DESOCUPACIÓN”
Luis Alejandro Rizzi (Aviacion Digital)
 

HSSegún estadísticas confiables los niveles de pobreza e indigencia de la población mundial serían de 2.500 y 1000 millones de personas respectivamente, es decir el 55% de la población total. En los EE.UU. la tasa de desempleo creció del 5 al 10 por ciento entre 2008 y fin de 2009, pero lo mas graves es que la población menor a 25 años registra un desempleo de casi el 27% y la población negra del 16%; si agregamos la población que trabaja forzosamente solo media jornada la desocupación llegaría al 17%.

 
 

Si bien el FMI estima un crecimiento de la economía del 3% lo cierto es que se trata de un pronóstico audaz ya que como piensan muchos especialistas hay obstáculos muy fuertes tales como crecientes déficits fiscales, incremento de deuda pública, políticas proteccionistas y lo fundamental para mi restricción crediticia dudas sobre el sistema financiero mundial y sobre todo reticencias para crear nuevas formulas de cooperación.

Como escribió KLAUS SHWAB, presidente del “WORLD ECONOMIC FORUM“  estamos en la época de la globalización de los problemas o “cuestiones” diría yo, con el agravante de que “La fuerza impulsora que requiere reformas integrales se ha atenuado y la compulsión por la cooperación internacional se ha debilitado, como se demostró recientemente en Copenhague”.

Ante este panorama vemos que el transporte aéreo sigue como ajeno a estas cuestiones y parecería que la idea vigente es que su futuro depende más de guerras tarifarias, del precio del carburante, de restricciones reglamentarias, del costo de los servicios de protección al vuelo o de los costos aeroportuarios o la rigurosidad de las medidas de protección consecuencia de las amenazas del terrorismo.

Es evidente que hay en esa forma de pensar algo de razón pero también  debería reconocerse que no se puede salir de esa situación mediante guerras de tarifas, mantenimiento, a veces virtual de la oferta, ya que se la reduce vía “cancelaciones”, cargos por combustible, equipaje, exceso de maletas, etc que en definitiva son “tarifas” ya que los paga el “pax” o promociones para atraer turistas en base a rebajas casi depredatorias  o debilidad de las monedas locales  que se promociona como virtud para el turismo, lo que es una calamidad para la propia economía como se piensa que lo intentará México, entro otros países para recuperar la línea de crecimiento de esta “industria sin chimeneas”

Pienso que ni el transporte aéreo, ni el turismo ni otra actividad comercial puede por si sola convertirse en la “locomotora” de un proceso de recuperación.

Los procesos de recuperación dependen de una cualidad esencial que es la “confianza” en el futuro que se logra mediante la legitimidad de las políticas de los estados.

Cuando la economía mayor del mundo tiene un desempleo del 17% si computamos esa porción de la población que no logra conseguir un trabajo de tiempo completo, cuando CHINA enfría su economía para evitar que la inflación afecte el crecimiento, va de suyo que el transporte aéreo seguirá con pérdidas que se calcularán en varios millones.

Hoy día no hay “propensión” al gasto turístico porque la gente descree, y prefiere dirigir su gasto hacia otros bienes o servicios que le generan “seguridad“.

El gasto en turismo no nos resguarda de la eventual crisis del futuro o de la continuación de la actual, por el contrario el ahorro en un titulo del tesoro de los EE.UU. aunque rinda un interés simbólico, es un ahorro que nos puede servir de salvavidas mas adelante o la compra de un bien nos permite una satisfacción que se prolonga en el tiempo y no se consume con su uso como es el gasto en “turismo” que nos puede dejar recuerdos, pero el “recuerdo” no tiene valor económico, no tiene mercado.

Lo mismo ocurre con el tráfico de negocios cuyo mayor porcentaje era mas bien una forma de turismo lujoso pagado por bolsillos ajenos. Estos bolsillos se han cerrado y los sistemas de videoconferencias suplen la mayoría de los “viajes de negocios“.

El transporte aéreo tendrá que adecuarse no a épocas de “vacas flacas” como me decía días pasados un gerente de una línea aérea, sino a otra época distinta en la que esta actividad deberá asimilarse a cualquier otra actividad comercial en la que cuando los pasivos superan a la facturación deben pensarse en cerrar.

También los gremios del personal de las líneas aéreas y de actividades  del turismo deberá repensar su futuro y advertir que estas actividades dejaron de ser “privilegiadas”.

Prueba de ello son los regimenes laborales flexibles del “low cost” criticados por aquellos que tienen el respaldo de gremios fuertes y disciplinados que pueden condicionar políticas empresarias.

La pregunta que nos deberíamos hacer es el personal que trabaja en las “low cost” ¿tiene alma o vocación por la esclavitud?

Esas personas son tan profesionales como cualquier otro pese a que se nos quiere hacer creer que por ejemplo los pilotos “low cost” no respetan reglas de seguridad con tal de ganarse unos mendrugos… ¿son suicidas?

Es obvio el “low cost” es una fuente de trabajo que nos está mostrando la otra realidad del transporte aéreo que nos dice que es una actividad que no soporta el actual nivel de costos y que el precio de los billetes tiene el límite que impone la realidad: La gente viaja menos.

La ecuación que se deberá resolver es billetes más caros, disminución de la oferta con menores costos incluido “el costo laboral” y en este incluyo el escandaloso nivel de salarios de los “CEOS” que solo cobran sumas millonarias para quejarse por todo y dispersar culpas afuera de ellos.

Asi como ahora están en el ojo de la tormenta los groseros beneficios que perciben los “ceos”· de los bancos, responsables importantes de esta crisis, pero no los únicos, también los accionistas y los estados deberían limitar los sueldos del transporte aéreo que exhibe pérdidas  constantes a través de la IATA.

Más grave es el caso de empresas estatales deficitarias que no solo pagan sueldos de fantasía con los dineros de poblaciones cuyos índices de desempleo son superiores al 10%, altos índices de indigencia y parte importante de la flota descansa en tierra por falta de repuestos o de atención mecánica y además es una suerte de seguro de desempleo con la diferencia que este seguro es varias veces mayor que el que percibe el desocupado común.

En fin, es una cuestión de cultura, es lo que hay… y asi nos lo dice KLAUS SCWAB “Si nos centramos solamente en el manejo de la crisis, continuaremos alimentando un espiral descendente. La negación de verdades desagradables o políticamente incorrectas, combinada con el instinto gregario, es lo que nos ha conducido a confiar en sistemas principalmente irrealistas e insostenibles. Ciertamente, los momentos de crisis generan momentos de oportunidad para introducir mejores ideas e inyectar cambios positivos en el sistema global, al aprovechar el compromiso de todas las partes interesadas de la sociedad global.”

Lamentablemente creo que estamos cada vez mas lejos de la oportunidad…por lo menos en el transporte aéreo.

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